A pesar que fue un experimento divertido el ser corresponsal de mi maratonica fiesta de cumpleagnos, aka "Shivafest", subiendo en tiempo real articulos de lo acontecido, no me termino de convencer. Entra dentro de esa interminable discordia en mi cabeza, cantidad contra calidad, no solo en el contenido de la pagina si no tambien en la de sus visitantes. Lo pense cautelosamente y conclui que eso de traer a personas a leer la pagina por aumentar el numero de visitas no es mi meta, si cuatro personas son las que leen esta y la leen porque les gustan mis historias me parece mas que suficiente,, en vez de tener a 30 personas que solo visiten por morbo. Asi visualizo mi pagina, como si fuese un modesto museo de recuerdos, historias y suenos enmarcados entre palabras.
Es por eso que a pesar que fue divertido y fue un buen experimento el subir fotos de mi festejo lo muevo a un rincon de la pagina, debajo de la categoria Shivafest.
Disculpen las faltas de ortografia y falta de acentos, estoy en un teclado foraneo y me es dificil escribir.
Esta es probablemente la historia que más trabajo me ha costado terminar. Creo que hoy puedo decir que si al menos la historia no termina el ciclo si. Gracias a todos quienes me acompañaron en esta campaña.
Tuve que pedirle ayuda a Nicoletta para poder terminar esta historia. Espero algún día me perdone.
Giancarlo, Verona y Julietta:
Después de pasar de una noche congelado en la estación de Venecia pude instalarme en un cálido tren que me llevaría hasta Verona, donde mi amigo Giancarlo me esperaría. Dentro del vagón compartía asiento con dos preciosas argentinas, madre e hija, quienes al ver mi rostro azul congelado se apiadaron de mi, me dieron comida y me abrazaron durante el camino, contándome chistes de Chespirito, del cual eran grandes admiradoras. Sus nombres eran Eugenia y Cristina.
-¿De verdad es tan famoso en Argentina?
-Chespirito es grande boludo, mi favorito es el Chapulin Colorado.
-¡No contaban con mi astucia!
Ellas reían sin parar cada vez que decía una de las predecibles frases de Hector Bolaños. De pronto sacaron el mate, compartieron el pitillo mientras continuábamos con nuestra plática. Me recordaban tanto a mis pinches argentinas apretadas, Roxy y Mary, como solíamos compartirlo en Oaxaca, me hubiese encantado compartir el vagón con ellas también. Pero cada viaje es diferente y no podía alimentarme de la nostalgia aquella vez.
Al llegar a Verona inmediatamente me dirigí a la taquilla para comprar el boleto que me llevaría a Vienna la siguiente noche. No se lo diría a Giancarlo hasta en la noche cuando los dos estuvieramos borrachos. El sabría bien que el motivo absoluto era ir a visitar a Gerlinde, quien según cualquier persona que me hubiese conocido aquella época, había sido la encargada de sacar de mi pecho mi corazón aún palpitante y comérselo a mordidas en frente de mis ojos llorosos. Pero eso no me importaba, era un miedo que ya había afrontado tiempo atrás, tan solo quería cerrar ese círculo.
Giancarlo me recogió en la estación de su ciudad, la misma de Romeo y Julieta. Irónicamente mi amigo italiano era el individuo con mayor habilidad para conquistar mujeres que yo había conocido en mi vida. Giancarlo Colella es su nombre, gracioso hasta la muerte, amante de cualquier mujer que respire, más pasional que Neruda, con mas personalidad que James Bond pero tan enigmático como Michael Corleone. El día que le toqué morir este mismo convencería a la muerte que lo dejé vivir diez años más por una noche de sexo. Ese era el Giancarlo que todos en Austin conocíamos. Pero ante todo, un excelente amigo.
Aquella noche me llevaría por los bares de Verona, con sus amigos árbitros de futbol, veríamos un carro encenderse frente a nuestros ojos, yo besaría a una tipa de Chicago con el pretexto de ser fan de los White Socks, beberíamos del vino de su viñedo, y el bailaría en su departamento un tango con una de sus amigas que terminaron con nosotros aquella noche, la pieza era Arrancame la Vida de Agustín Lara.
Eres grande Giancarlo. Me puede en ocasiones no haberme quedado mas tiempo contigo, sin embargo tenía que partir al día siguiente. El trén nocturno me esperaba, tendría que dejar la ciudad del romance perdido para ir con mi dulce niña fría, Gerlinde, quien me esperaba en Vienna.
(… 13 copas más)
Regalo de despedida:
Al llegar a Vienna marqué los dígitos que me harían escuchar la voz de Gerlinde. Ella respondió emocionada, tal vez pensaba que después de todo no me atrevería a visitarla.
-Tengo una clase pero salgo en dos horas. Te recojo en Sudbahnhof.
Hice tiempo en las tiendas porno hardcore del centro de Vienna y uno que otro café. Gerlinde después como había prometido me vió en la estación, me abrazó y me llevó a su departamento donde tomaríamos tes de frutas. Yo caería rendido en una de sus camas por tres horas ininterrumpidas. Despertaría sin sueño, listo para continuar tomando. Iríamos a un par de pubs aquella noche junto a su hermana y mejor amiga, también visitaríamos un Kristkindlmarkt en frente de la catedral principal de Vienna, donde tomariamos vino caliente.
La siguiente mañana partiríamos en tren hacia el pueblo que la vio nacer. Kurnberg, uno de los lugares más místicos que he visitado en mi vida, por su neblina ocupando hasta el rincón mas oculto del pensamiento. Su casa se encontraba a un lado de la única iglesia del pueblo. Su familia había sido desde que Gerlinde tenía memoria los encargados de tocar la campana del templo, hasta el día que una maquina programada los sustituyo. Aún teniendo acceso me llevo hasta el cuarto de la campana. Cené esa noche junto a su extensa familia de siete hermanos incluyéndola. Me hicieron sentir como uno más.
Dos de sus hermanos, Gerlinde y yo, esa tarde nos escondimos en el ático de su extensa casa, al parecer sus padres no sabían que todos sus hijos fumaban, o al menos eso querían aparentar. Hablábamos de misteriosas muertes del pueblo, pero Gerlinde decidió entonces llevarme a una de las torres al norte de su pueblo. Vimos el atardecer, aunque esté solo parecía un espectro oculto entre la neblina. En la noche iríamos a unos bares en Steyr, la ciudad más próxima a aquel pueblo, me mostraría de paso la preparatoria a la que ella acudió, en la misma que por cierto algún día acudió otro ser histórico que tal vez conozcan, su nombre era Adolf Hitler.
La mañana siguiente me desperté y me metí en la regadera, tendríamos que volver a Vienna para tomar mi tren. Al salir en toalla me percaté que uno de los calzones negros de Gerlinde yacía sobre mi mochila. Parecía haber sido puesto ahí a propósito. Sin dudar un segundo lo tomé con mis dos manos y lo acerqué a mi pecho como si lo estuviese abrazando, pensando que definitivamente era el regalo de despedida de Gerlinde hacía mi. Era la tregua después de todas aquellas batallas, nuestro tratado de paz, pues después de todos los problemas que habíamos tenido en el pasado podíamos mofarnos con este tipo de regalos. A pesar de habernos involucrado y lastimado tanto al fin podíamos ver el lado gracioso de las cosas, podíamos reírnos de nosotros mismos. Abrí una de los bolsillos de mi mochila, lo doblé y lo guardé.
Una vez en la estación y un par de besos antes de despedirnos acerqué su oído a mis labios y le dije suavemente:
-Gracias por los calzones.
El silencio solo respondió. La volví a ver a los ojos y en ese momento me dí cuenta que no tenía idea de lo que estaba hablando. Todo había sido una farsa creada por mi subconsciente, una conspiración en la cual yo era el ejecutor y la víctima, con el fin de robarme sus calzones. Sus pupilas se comenzaron a dilatar y sus oídos a expandir.
-Daniel ¿De que demonios estas hablando?
Los chillidos del tren a punto de partir funcionaron en aquel entonces como la campana que salva a un campeón noqueado. El tren comenzaba a avanzar lentamente, la cara de Gerlinde aún se encontraba confundida con mi última aseveración, sin embargo continuaba sosteniendo mi mano, yo adentro del vagón y ella viéndome fuera de este. Era el momento de decir adiós, yo con mi calzón robado, el cual confieso hasta hoy día mientras ella acelerando el paso para tratar de mantener la aceleración descomunal del vagón para no soltar mi mano.
-Ciao Schatzie, auf wiedersehen!
-Auf wiedersehen schatzie!
Me despedía así de mi dulce niña fría, quien me enseño que no solo es de grandes almas el perdonar, sino también el pedir perdón. Tal vez por eso con estas líneas te confieso dulce niña fría y te pido perdón por robar no solo tu corazón sino también tu calzón.
(… 7 copas más)
Negroni:
Negroni : 1 part gin, 1 part sweet vermouth, and 1 part bitters, traditionally Campari. It is considered an apéritif, a pre-dinner cocktail intended to stimulate the appetite.
Daniel, tengo ganas de ponerte borracho esta noche, me decía Nicoletta. ¿Ah si? Mira que casualidad, yo también tengo ganas de ponerme muy borracho, le contestaba con mi sonrisa siempre constante cada instante que estaba a su lado. Te quedan pocos días en Milán y creo que no he estado lo suficiente contigo, es culpa de esta fucking tesis. No te preocupes, no pasa nada, yo he disfrutado este tiempo aunque la mayoría del tiempo haya estado tirado a lado de ti leyendo cuentos de Luisa Valenzuela. Me da gusto Daniel, yo también he disfrutado de estar contigo ¿Qué haremos esta noche Nico? Conozco un Happy Hour que te va a encantar.
Esto es un Negroni, no preguntes que tiene, solo tómatelo, it’s gonna fuck you up good. Salud Nico. Salud Daniel.
Dime cual es tu más bonito recuerdo de estas últimas semanas. No lo sé, hay demasiados, tendría que pensar, pero obviamente tú sabes cual es el tuyo. (Risas). Claro hay varios y claro tengo mi lista de favoritos, como la noche que tomamos absinths, cuando preparaste el guacamole asqueroso, andar contigo en bicicleta en la noche congelada y tu bicicleta sin frenos, perderme contigo en medio del frío completamente wasted buscando una fiesta punk, cuando nos preparaste enchiladas en nuestra noche mexicana, pero creo que mi favorito sigue siendo cuando estábamos en Virgin Records, en la sección de libros y me enseñaste el capítulo siete de Rayuela, en mi propio idioma. Que casualidad, ese momento también es mi favorito, esa noche me dijiste una de las cosas mas bellas que alguien jamás me ha dicho en mi vida, mientras tomabas en tu mano el libro de Hesse me dijiste que yo era tu Demian. Sabes que lo dije de todo corazón. Lo sé Nico... pero te puedo preguntar una cosa. Dime Daniel. De verdad ¿No recuerdas nuestro primer beso?
(... 4 copas más)
Ciao Bella:
From: Daniel
To: Nico
Subject: ciao
Date: Sat, 27 Sep 2003 19:23:44 +0000
Bella principessa, come stai questa notte cara mia, sto qui nella mia casa faciendo niente di bello, ieri sera ho pensuto di fare una chiamatta telefonica a te, ma non ho portato tante soldi nel mio movil. Ieri sera ho un problema con una ragazza che eraba importante nella mia vitta, un amore dil passato, e mi ho sentito male per quello, non c'e importante che cosa ho passato, ho pensato che il destino ancora una volta mi ho lastimato, ieri sera ho desiderato facciare tante chiamata telefonica, ho mancato austin e tutti miei amici, e non ho poduto dormire in tutta la notte, ma oggi penso che il destino mi mostra una nuova opportunita, sono felice perche so que non sto da solo, ho tanti amici qui e in tutto il mondo, e una persona non sta andando renderlo triste. Oggi andero con la mia cugina a prendere molte birre con tutti gli suoi amici. Suona divertito ... Nico , ti manco , ti voglio benissimo... grazie per sono sempre nel mio cuore , questo mi rende piu forte.
Ciao Nicoletta, molti baci... ti voglio ...
(... 3 copas más)
Ladyhawke:
From: Nico
To: Daniel
Sent: Tue 10/19/04 9:26 PM
Subject: (No Subject)
As we said more then once, we two live one life, the same life. When you wake up, I'm ready to go to sleep...and if you talk to me, your words will reach me in the deep of my sleep, and they will color my dreams with infinite dyes, and will bring me the perfume of the red ground where you walk my friend.
I love imagining that when I think of you, you sleep and when you think to me I'm the one sleeping, and our thoughts keep chasing each other all around the words...
Laugh in the sun, and your smiles will arrive to dandle me in the night.
(.. dos copas más)
Lui/lei:
Aquella noche tenía que escapar del mundo, sentía que no había persona que pudiera comprender mi pena. A pesar de que todo aparentaba perfección sabía muy bien que no lo era, quería alejarme de todo lo que me rodeaba, quería sentir la soledad plena para poder escuchar mis pensamientos, quería perderme en aquel gris bosque que me separaba del mar para después caminar por la arena, sentir la espuma pasearse entre mis dedos, escuchar las olas quebrarse , sentir la húmeda brisa salina rondando por el aire, sentarme y ver el reflejo de la luna deformarse por la marea, ver las estrellas , hacer historias de amor uniéndolas, escuchar el canto de los pájaros al amanecer. Aquella noche escapé de mi existencia, corrí de todo, no quería saber nada de nadie, buscaba mi soledad mientras corría y me adentraba en aquel bosque, oía los gritos del mundo. Oía mi nombre en un fondo que no me interesaba escuchar. Algunos gritos eran con ira, otros con preocupación, pero ninguno me importó, ninguno me detendría, pensaba que no había fuerza alguna que pudiera pararme hasta que escuché esa voz. Era tan diferente a los demás gritos. No era un grito, sino una tierna voz que suspiraba mi nombre con la misma soledad que sentía yo aquella noche; pero de una manera tan dulce y melancólica a la vez. Al escucharla sentía que mi corazón se partía. Entonces cambio totalmente mi parecer. Podía cambiar el mar y las estrellas por la oportunidad de verte. Fue tu voz la razón que me hizo retornar, tu voz diciendo mi nombre. Di media vuelta para seguir el melódico sonido que partía de tus labios. Seguí aquella exquisita sinfonía hasta encontrarte yaciendo debajo de un árbol, abrazabas tus piernas, temblabas de frío, iluminada apenas por una bella luna llena, tu mirada expresaba temor e incertidumbre, pero al verte encontraba el reflejo de mis sentimientos pues mi soledad parecía haberse personificado en ti. Al verte te llamé y tú me dirigiste la mirada, te levanté, nos abrazamos, me preguntabas que era lo que hacía, te expliqué con pocas palabras y me comprendiste, te mire a los ojos, te besé delicadamente para que entraras en mi corazón y no salieras nunca más.
I was there, hidden in the air, hidden behind that tree, hidden in the light. I was the little girl which was reading that tale before falling asleep in the warm intimacy of her violet bedroom. I was there and I saw them kissing. I saw her closing her eyes exactly in the moment he drew up his face to her. Squeezing her eyes she wanted to keep that moment forever, to impress that image in the deep of her soul. I heard the few words they told each other, but I know they didn't want to ruin the perfect and pure silent which was all around them, interrupted only by the light rays of the moon. They didn't need words, she knew what he was feeling, and she was grateful that he came back to find her. Between them there was a silent understanding, a silent understanding that more then once they felt, but just that night realized completely. They were sad and happy, and they knew, from that night on, that they have found each other, and from that moment they will have been together forever, two parts of a same soul, and two puffs of the same wind.
That kiss was the perfect seal of their junction... it wasn't just a physic thing, I saw it, their souls kissed too, and melted in one...
(… una copa más)
La última copa:
Siempre tuve temor de llegar a este capítulo y nunca pensé en realidad cual sería la mejor manera de abordarlo, pues el tema de mi viaje a Italia junto a mi romance platónico con Nicoletta es algo que tal vez me gustaría extender hacia la eternidad, pero se que eso no es algo sano, se que necesito cerrar tanto la historia como el ciclo, se que es algo que incluso Nicoletta desearía.
Es difícil expresar con palabras y con historias nuestra relación, pero si tuviera que explicarlo de la manera más corta podría decir que somos almas gemelas, que soy su Demián y ella es mi Beatriz. Llevó años sin verla, pero se que ella es feliz, se que se merece ser feliz y siempre seré feliz por ella. Se qué el final de esta historia no significa el final de las historias en las que yo hable de ella.
Hace un año me enteré que ella se iba a casar. Pensé en ese momento que debía terminar mi historia de mi viaje a Italia antes de que ella contrajera nupcias, pero la inspiración nunca llegó. Esta llegó hasta el día de hoy, un día después que me he enterado que ella se ha casado, y esto me hace pensar que tal vez inconscientemente esperaba este momento para poder terminar con libertad esta historia, pidiéndole ayuda sin que ella se diera cuenta, robando sus bellas palabras, su manera tan pasional de llevarme a otro mundo con sus palabras, su manera de interpretar nuestro primer beso, nuestros sueños y nuestra relación.
A mis 19 años de edad comencé a escribir mi primera novela, esta trataba de un amor de almas gemelas, en este entonces aún no conocía a Nicoletta. El nombre de la novela es "Son de Corazón Crespo" y terminaré esta historia con el fin que tenía planeado para aquella novela, pero antes les platicaré la última copa que tomé con Nicoletta.
Habíamos viajado por dos semanas en el sur de México, desde Palenque hasta Cozumel y de vuelta al bar en Villahermosa, donde tomábamos de una copa de vino de Jamaica ¿Quién iba a pensarlo? Nuestra última copa ni siquiera sería de vino de una uva, pero estábamos juntos, eso era lo que importaba, con la espalda sudada y con la sonrisa protuberante. Habíamos comido peje-lagarto horas antes y los mosquitos habían comido a su vez sangre de nuestras piernas. En unos cuantos instantes partiría junto a Ale, su hermana, a la ciudad de México.
Después de terminar nuestra copa te llevaría hacia la estación donde después de darle el último abrazo y el último beso se iría haciendo más diminuta hasta sentir perderla, no solo de mi vista, si no de mi vida. Aquella fue la última vez que la ví.
Me reconforto con la creencia que ni el tiempo ni el destino pueden permitir que las almas gemelas hagan el amor, pues mientras son, son un son, son un son de corazón crespo que baila como dos gaviotas enamoradas mientras hacen el amor en el horizonte justo antes del atardecer y hasta el infinito.
Fausto había comprobado tiempo atrás la tendencia de Estrella de solo llamarlo un día antes que su menstruación comenzara. Por alguna razón, incluso extraña para Estrella, la sensación de pezones rosados y punzadas en el vientre le hacían recordar a Fausto hasta llegar a sentir la necesidad de abrazarlo.
El teléfono sonaría, Fausto, después de ver el cuarto de luna en su ventana, podía imaginarse que era Estrella, amenazando nuevamente con una visita súbita a su departamento en la calle Primavera.
-Parece que el mismo teléfono suena de otra manera cuando ella me marca, solo una vez al mes, cada vez que lo oigo sonar se muy bien como va a terminar la noche, pero eso nunca me detiene a contestar. Ella parece que es mi mujer lobo, atacándome casi en sincronía con el ciclo de la luna.
Después de la llamada en la que Estrella le diría que iba camino al departamento de Fausto, este tendría aproximadamente solo 45 minutos para recoger la ropa tirada en la alfombra de la sala, limpiar el sillón de piel, donde normalmente pasaban la mayor parte del tiempo para después ir a la tienda de la esquina y comprar una botella de vino barato, pues sabía que su visitante no podría diferenciar entre un Carlo Rossi y cualquier Cabernet-Sauvignon que costara más de 300 pesos.
-Fausto es una persona muy pasional, muy buena y muy interesante. Es más silencioso a veces de lo que yo quisiera, pero me cae bien, me la paso muy chido con él. A veces pienso que cuando expresa sus sentimientos lo hace con mucha intensidad pero eso no lo hace ser menos adorable de lo que pienso que es. Es muy bueno.
Los hielos sonarían como cristales entre las copas, haciendo un sonoro retrueno en el que solo las sonrisas entrecruzadas ganarían perspectivas en los linderos de la noche. Fausto y Estrella terminarían sin camisas en las orillas desnudas del sillón de piel en medio de la sala, el acariciaría sus contornos más íntimos mientras que ella pretendería detenerlo sin mucha vehemencia, llegaría el momento en que finalmente los labios se encontrarían, ella perspiraría un aroma más adverso a las intenciones de Fausto.
-¿Qué pasa chula? – Preguntaba Fausto aunque supiera de antemano la respuesta.
-Nada… todo bien pero te tengo que advertir algo…ando en mis días. – Advertiría Estrella,
-¿Otra vez? – Actuando sorprendido
-Si, que puntería tienes eh, has de pensar que lo hago a propósito
-Si ¿verdad? Casi siempre me tocan tus días, no te preocupes cariño
-Abrázame gordito .- Finalizaría Estrella mientras se enrocaba entre los brazos de Fausto.
Fausto no propondría mayores intenciones de seguir con aquel juego pseudo-sexual, pues sus únicos anhelos aquella noche eran las caricias de Estrella y su acto de hacerlo sentir querido, hacerla sentir que ella lo necesitaba, aunque fuera de la manera más patética. El sabía bien que ese era el día que le correspondía a él dentro del ciclo y pretendía explotarlo al máximo. Tal vez cuando fuera media luna ella iría con el tipo con el que ella trabajaba en la florería y cuando fuera luna llena su ex-novio la convencería a regresar con ella, para así convertir a Fausto en un objeto olvidado, al menos hasta que el siguiente cuarto menguante.
Aunque fuera por una sola noche, pero esa noche el cielo exhibía un cuarto de luna, y aunque él nunca la hubiera tenido totalmente, le bastaba con repasar los rizos de Estrella entre sus dedos y oler cercanamente los lóbulos de sus orejas.
- A veces quisiera que nunca te fueras
- A veces quisiera que nunca me dejaras ir
Estrella siempre controlaba toda aquella situación, con precisión quirurgica, como si fuera el maestro de una orquesta. Sabía bien que solo quería recordar que podía tener control sobre un hombre que no la deseara solo por sus habilidades sexuales sino por su persona en si. Eso era lo que Fausto significaba para ella, una remembranza de que su esencia como persona no era totalmente banal. Aquel individuo era para ella un ancla que no la dejaría perderse en el océano de la superficialidad.
-En ocasiones me gustaría que me dejaras ir.
-En ocasiones me gustaría que no te hubieras escapado.
Pensaba para si mismo Fausto, solitario, debajo de la sombra que ofrecería el siguiente cuarto de luna.
Tratando de cambiar mis hábitos (más bien transformar) público estas 12 reglas y media, cortesía de Gastón, con el propósito de no perderlas de nuevo.
1.-If you write every day, you get better at writting every day
Probablemente esta es la que en toda la lista puedo mejorar más y creo en gran parte que es un reflejo de mi propia vida. La desidia es uno de mis peores enemigos. Incluso hablé de esto en uno de mis posts anteriores, de esa presión a solo publicar contenido relevante. Debería hacer un análisis nuevamente de que es lo que pretendo con este espacio. No pretendo publicar tal cual algún día, tal vez lo considerare de ahora en adelante en algo así como un cuaderno de notas en el que escribo los borradores de historias que en el futuro pretenda llevar a una publicación más formal.
Bueno continuemos con la que sigue si no este post será larguísimo.
2- If it’s boring to you, its’ boring to your reader
Demonios, creo que este post en si ha de ser uno de los más aburridos, y eso que apenas llevo dos reglas.
3- Get a writting routine, and stick with it.
Eso de escribir mientras me pongo borracho ya he visto que no arroja los mejores resultados. Necesito mejor mi rutina y hacerla más seguido. Hace poco, de hecho, escribí un par de cosas ofensivas que no debí haber escrito, en la mañana siguiente me di cuenta de este grave error, aunque ya había sido un tanto tarde pues una amiga mía se había ofendido de leer esas líneas fuera de contexto. En fin mi punto es que debo de encontrar una mejor rutina.
4- Poetry does NOT have to rhyme
Siempre he sido gran creyente en esto. Prueba de ello es que creo que solo una poesía en rima he escrito en mi vida y a pesar de esto creo que he transpirado un efecto poético en numerosas historias. Para mayores informes de estas contáctenme.
5-Resist stereotypes
En ocasiones creo que caigo en este error, tanto en vida real como en mis escritos. Aunque a decir verdad no entiendo muy bien a que se refiere con esta regla. Probablemente algo como la imitación de estilos. ¿Alguien desea aclararme esta regla?
6-Writers read
Definitivamente regla en la que debo de mejorar. Debo de dejar de pasar tanto tiempo en facebook y el messenger y pasar más con mis libros. Definitivamente leo mas que el promedio mexicano (creo que es un libro por año) pero a la vez creo que podría leer más. Sin duda alguna.
7-Make lists of your favorite words and books and places and things
Es algo que siempre he pensado en añadir a este espacio, pero me ha parecido muy cliché, próximamente trataré de hacerlo… debería de dejar de usar tanto la palabra próximamente, me hace parecer un político corrupto.
8-There doesn’t always have to be a moral to the story
Creo que en esta no tengo problemas, la mayoría de mis historias no tienen una moraleja, como diría Brozo.
9- Always bring your notebook. Always bring a spare pen.
Check!
10- Go for walks, Dance. Pull weeds…
También podría mejorar en esta. Añadir un poco más de historias irrelevantes, solo por el placer de escribir.
11-Don’t settle on just one style. Try something new!
A pesar que muchas de mis historias sean melancólicas creo que el estilo en el que las escribo ha sido muy variado entre estas. Esta ha sido siempre la finalidad de mi página, la de explorar diferentes estilos y tratar de aprender que es lo que me agrada de cada uno de ellos y como pueden ser aplicadas a los diferentes escenarios que uno pretende escribir.
12- Learn to tell both sides of the story
Una difícil y que no práctico mucho, sobre todo cuando escribo cosas auto-biográficas. Lo tomaré muy en cuenta para mis próximas creaciones.
12 ½ Stop looking at this poster… write something…
DONE!
Si el cielo entero fuera una alcoba, la noche sería una prostituta asustada a punto de salir por la ventana, mientras que el sol fuera un policía con la absoluta intensión de arrestarla, mientras nosotros dos fuéramos los clientes insatisfechos que trataban de asestar sus necesidades básicas por medio de palabras, tirados en la cama, mientras admirábamos aquel acto siempre fallido.
Yo acariciaba tus cabellos, pues esta ha sido siempre mi costumbre desde pequeño, aunque tu no lo creyeras, pues normalmente es lo inverso, uno siempre espera que le acaricien, sin embargo yo soy diferente. Recuerdo bien que cuando era muy pequeño no podía dormir sin antes enredar entre mis dedos los cabellos de mi mamá, o los de mi hermana, incluso recuerdo que uno de los días mas tristes de mi infancia fue cuando mi madre se cortó el pelo tan corto que no podía acariciar mas sus cabellos y tu aún te reías de esta historia, es verdad, se lo puedes preguntar y veras que no estoy inventando. Pero ese no es el punto, el punto era que aquella noche acariciaba los tuyos, paseaba tus cabellos entre mis dedos como si fueran agua de un arrollo para limpiar mi cara y por supuesto tu no te quejabas por estas acciones. Nuestros parpados eran cataratas inclementes y llenas de furia, pero en nuestro universo etílico aún existía un pequeño espacio para una última conversación antes que los ojos abiertos desistieran de existir en esta dimensión.
- Sabes, creo que finalmente se como voy a terminar involucrado sentimentalmente en esta vida
- ¿Ah si? A ver dime.
- Creo que voy a terminar con una persona en busca desesperada de auxilio.
- ¿Cómo no entiendo?
- Si, es mi tendencia mesiánica, tiendo a enamorarme de lo imposible, lo inhabitual, lo autodestructivo. Algo asi como una ex-convicta, con tres intentos de suicidio y en la bancarrota. Pero seremos muy felices.
Tratarías de cambiar mi punto de vista, en esos últimos minutos antes de caer dormidos, tratando de convencerme de que le daba demasiada importancia a eso, pero me importaba poco, pues el resto de mi vida parecia haber sido decidido muchos días antes de aquel encuentro. No estaba buscando el amor perfecto, ya sabía bien que juntar esas dos palabras parecía ser contar la mentira mas grande de toda la historia.
No hubo más palabras el resto de la noche, yo tan solo seguí acariciando los ríos de tus cabellos entre mis dedos, mientras el sol se imponía más allá del horizonte de nuestras visiones. Me abrazarías como si no fuera a existir otro amanecer, antes de despedirte y caer dormida, no sin antes inspeccionar mi boca con tus dedos y mencionar entre alientos la historia de un probable amor, yo sentia que este hablaba de aquellos besos secretos, que suelen ser en esos días húmedos como el amor de dos cangrejos, sosteniendo mutuamente sus tenazas, caminando de espaldas en los contornos salados que dejan las olas, en aquel mar, casi anonimo, después de medianoche. Tal vez aquel sería lo mas cercano al amor perfecto.
Necesito mantenerme despierto. Necesito seguir tomando. El sol ya calienta mi cara. Estamos en la azotea de algún pinche cocodrilo de la Mission o de SoMa. Pinche Diablo no le vuelvo a seguir la peda, ¿en que estaba pensando? Mira nomás, no se si es sábado o es domingo. ¡Otro Sabadomingo! … Excelente. ¿Dónde quedó mi cartera? ¿Dónde chingados estoy? ¿Por qué demonios sigo bailando? No lo sé. Solo se que la estoy pasando funkie con la banda, ya la sufriré mañana porque hoy soy guerrero, soy rockstar, soy cool. Me gustaría tener un helicóptero y una cámara con un enorme cañón para desde la altura tomarme una foto que capturara mi enorme sonrisa media-luna.
Es casi el final de agosto, y me percaté que no he escrito una sola historia este mes. De no hacerlo rompería con mi propia promesa de escribir aunque fuera una cada mes y la de acumular mas de 32 antes que terminara el 2009.
He ahí una confesión más de este temeroso escritor el cual siente presión cada vez que va a publicar una historia, tal vez por miedo a defraudarse a si mismo pero con esto sacrificando esa preciada cualidad de poder practicar día a día la escritura.
De que demonios esta este tipo hablando, te preguntaras. En pocas palabras nunca he querido parecerme a los demás blogs, en los cuales una persona habla las cosas irrelevantes de su día. Siempre he querido darle un mayor valor a las historias que se publican en este espacio, aunque este escrito sea probablemente la antitesis de toda esta práctica que tan apasionadamente defiendo. De hecho cuando la gente me dice, "Ah tienes un blog" les contesto indignado "No es un blog, es una pagina de notas literarias". Irónicamente creo que es la cuarta ocasión en la que hago una aclaracion de este tipo en este espacio.
Tal vez debería escribir más seguido, aunque caiga en las garras de lo superfluo, lo irrelevante y lo nefasto. Aunque esto sería traicionar mis principios de escritor. Tal vez podría encontrar un punto medio el que me permitiera escribir más frecuente sin tener tanta presión por la calidad de lo que escriba pero tampoco cayendo en esa practica de "blogeador intenso" de escribir los acontecimientos aburridos de mi día, aunque esto sea un atentado contra una regla delDecálogo del Cuentista Perfecto de Quiroga, aquel que dice que uno no debería de escribir bajo el imperio de la emoción.
Como una excepción y solamente con fines de exploración trataré de hacer esto solo el día de hoy. Mi próxima entrada en el blog será hablar de algunos acontecimientos recientes. Todavía no se que será, pero definitivamente los escribiré esta noche. Por lo pronto sigo manteniendo mi promesa. Agosto aún tiene una hora y yo pude al menos escribir alguna pendejada antes de que terminara. Por lo pronto podran darse cuenta que el espacio mismo tuvo ciertas modificaciones con la intension de hacerlo mas atractivo en el aspecto visual.
Teníamos noventa minutos para tomar nuestro vuelo. Fue lo primero que pensé al ver el reloj a mi lado, cuando penas había abierto uno de mis ojos. Unos segundos pasaron después de abrir ambos ojos para que después pudiera yo dar un buen respiro para oxigenar mi cerebro, justo entonces me percaté del vil "cagadero" que habíamos hecho en el cuarto de nuestro hotel.
-¡Kito! ¡Rocco! ¡Despierten cabrones! -Fueron mis primeras palabras aquella mañana, con mi garganta afónica y mi cabeza echa pedazos, como un melón explotado.
-¡Vamos a perder el vuelo! – Repuse con un tono de desesperación.
Impresionantemente Rocco y Kito despertaron rápidamente sin hacer preguntas, con una cara tan jodida como la mía. Los tres tan solo abrimos nuestras respectivas maletas y tiramos dentro de estas todo lo que encontráramos a nuestro alrededor, sin importar quien fuera el dueño, no había tiempo, teníamos prisa, ya habría mas tiempo en el futuro para separar lo que fuera de cada quien, incluso tirábamos dentro de ellas botellas vacías, las pocas que no estaban rotas en el piso del cuarto, como tratando de limpiar un poco aquel desastre que teníamos en este. Kito casí se desnucaba al resbalarse con una de Brandy Presidente, mientras que Rocco sorbía las últimas gotas de una botella de Blue Label antes de arrojarla a mi maleta.
-¡Fuga! ¡Fuga! ¡Vámonos! – Les gritaba exasperado, ya sin que me importara el estado de nuestro cuarto, lo único que quería era estar en el asiento de mi vuelo, tomándome un Bloody Mary con doble porción de salsa Tabasco, escapando aquella ciudad que había succionado los últimos centavos de mi cuenta de banco.
Una vez mas estábamos los tres en el elevador, con nuestra cara irreconocible cubierta por lentes oscuros cuando comenzamos a reír, como si nos hubiéramos puesto de acuerdo para instantáneamente recapitular los episodios acumulados en los tres días anteriores, en los que en la mayor parte del tiempo habíamos estado totalmente intoxicados, fuera del alcance del mínimo común denominador aceptado por la sociedad. Habíamos parecido aquellos días más bien, como una especie mitad humana y mitad canina, con la simple meta de reencarnar los siete pecados capitales. Sin embargo, en aquel elevador parecíamos un trío de perros olvidados por sus dueños, temblando incesantemente en cada extremidad y con un aroma pútrido.
-Creo que quiero vomitar- Dijo Kito cuando el elevador caía hacia la planta baja mientras llevaba sus dos manos hacía su boca, como si estas fueran a servir como una presa hacia la marea de vomito que disponía a salir de su boca.
-No mames cabrón, no seas cerdo, ¡aguántate por Dios! – Repuso Rocco, un tanto enfurecido, pues el había sido el único en aquellos tres días que en sus escasos momentos de lucidez trataba de establecer cierto orden en nuestra conducta, siempre mezclando sus regaños con más insultos que palabras.
Al abrirse el elevador Kito salió corriendo hacía el baño.
-¡No tardes! ¡Llevamos prisa! – Le gritaba yo a Kito, pues teníamos ahora menos de una hora para llegar al aeropuerto.
Rocco y yo nos dirigimos hacia el lobby donde cerraríamos nuestra cuenta y procederíamos a hacer check-out de aquel pandemónium.
Las tres noches del hotel y el vuelo de avión corrían por cuenta del Gobierno del Estado de Chihuahua, quienes nos habían enviado a aquella ciudad en un proceso de investigación social que jamás comprendimos en su totalidad, pero nosotros no hicimos más preguntas al respecto, simplemente sentimos que habíamos ganado la lotería cuando nos informaron acerca de aquella investigación. Después de aquellas vacaciones pagadas habría tiempo suficiente para inventar e investigar exactamente la mierda que nuestros patrocinadores querían escuchar.
Lo que realmente nos preocupaba eran los gastos no incluidos, pues si bien contábamos cada uno de nosotros con 1,200 pesos diarios como viáticos, los tres estábamos seguros que ni siquiera estos serían suficiente para cubrir tan solo los daños a nuestro cuarto, no se diga las cuentas abiertas que habíamos cargado en los diferentes bares del hotel, incluyendo las múltiples botellas invitadas a mujeres que se habían atravesado en nuestra vista hambrienta en aquellas noches repletas de lujuria, sin mencionar las cuentas del restaurante en las que nos sentíamos tan sofisticados como Anthony Bourdain, pidiendo botellas de Chateau Lafitte como si fueran vasos de agua.
Tenía ganas de escapar de aquel lobby antes de que me dieran las malas noticias, me esperaba en este un hombre obeso con un protuberante bigote, ansioso por cobrar el último centavo de mi billetera. Mi cuerpo sudaba frío, mi cabeza era una bomba de tiempo. Aquella experiencia me parecía peor aún que pasar en carro la frontera hacia El Paso en la "Fila Express para los pobres" con una temperatura de 48 grados Celsius, con el aire acondicionado descompuesto y sin cerveza a lado.
- A ver tu, Salvador Dahli, ¡shoot me! Dime cuanto te debo pues. – Groseramente me referí hacia el personaje que se encontraba en la recepción del hotel. Me sentía aún borracho, gracias a los siete mojitos que había tomado la noche anterior, también cargados a la cuenta del cuarto, habría bastado un sorbo de agua aquella mañana para volver a emborracharme.
Mi cabeza continuaba al borde de la perdición. El señor de la recepción, quien aparentemente era el gerente del hotel, no tardo en darnos una extensa lista de nuestros gastos de los pasados días.
-Como ustedes saben, las tres noches en la suite presidencial corren a cuenta del Gobierno del Estado de Chihuahua, sin embargo me informaron que los cargos extras al cuarto correrían por su cuenta, ¿A cual tarjeta de crédito gustarían que cargara la cuenta? - Decía aquella persona, mientras nos facilitaba la lista, con un tono al mismo tiempo cortés y sarcástico, como si estuviera disfrutando el ver nuestras caras mientras incrédulamente repasábamos los múltiples e innecesarios gastos que habíamos efectuados en los pasados días.
Dichos sumaban más de 134 mil pesos, cifra descomunal, mucho más lejana del peor horizonte imaginado por nuestra mente. Rocco quería llorar mientras que podíamos oír los alaridos de Kito tratando de vomitar en el baño al otro lado del lobby.
-Me parece que esto es un error – Argumentaba mi hermano Rocco ante el tipo de la recepción.
-Esto es inaceptable – Dije después de dar una inspección rápida a aquella lista.
-Esta lista no incluye aún el consumo al mini-bar de su cuarto ni los daños a su cuarto, en caso de que existan, por supuesto. Esto no es un error, cada uno de los gastos en esta lista fue confirmado por el staff del hotel y tenemos evidencia en video que confirma estos gastos- Contestó el tipo, aún con calma.
Dios mío, esto era peor de lo que imaginaba. En la última imagen que tenía de nuestra suite no había un solo foco que no estuviera roto, el piso de madera había servido de cenicero para apagar los cigarros de Kito y las paredes habían sido marcadas con marcador permanente gracias a un destello artístico de mi hermano.
-Voy a necesitar una tarjeta de crédito, jóvenes. –Insistía el supuesto gerente del hotel, quien perdía poco a poco la paciencia.
En ese momento Kito caminaba a un lado del lobby, se veía un poco mas sobrio que antes; mientras caminaba por en frente de nosotros llevó sus puños hacia sus bolsillos y aventó un par de billetes arrugados hacía nosotros.
-Es todo el dinero que me queda.- Dijo Kito mientras se dirigía hacia afuera del hotel.
-¿A dónde vas? Tienes que ver esta cuenta, ¡Es irreal! – Dijo Rocco quien se desesperaba más segundo a segundo.
-Voy al "seven eleven", necesito un clamato y unas aspirinas, ahora vuelvo. – Contestó mientras desaparecía de nuestra vista.
-Jóvenes, entiendo su posición, pero ustedes entiendan la mía, debieron haber medido más sus gastos, si no me facilitan una tarjeta de crédito me veré con la necesidad de llamar a las autoridades.
-Rocco, tenemos menos de cuarenta minutos para que salga nuestro avión.- Le decía sosteniendo con mis manos sus antebrazos.
-¡Ustedes no se pueden ir sin pagar! – Decía la persona de la recepción quien se convertía poco a poco en un ser más grotesco, más intimidante, mientras de su frente parecían crecer cuernos.
Todo parecía un caso perdido, no había manera de solucionar aquella situación, no solo perderíamos nuestro vuelo sino que probablemente terminaríamos en la cárcel. La única solución que pasaba por mi mente era el despertar de aquel sueño.
-¡Ni se te ocurra! No solo me metes en tu pesadilla sino que me dejas con la cuenta del hotel. ¡Yo no puedo escapar como tú! ¡No es mi sueño! – Decía Rocco, desesperado, mientras veía como me desvanecía poco a poco del lobby de aquel hotel.
Abrí los ojos, el reloj a lado de mi cama marcaba las tres de la mañana y yo me sentía como una especie de mutante hibrido de Judas, Caín y Carlitos Espejel, un bufón sin gracia ni carisma que había traicionado y abandonado a su propio hermano en el mundo de las pesadillas.
Acerca de "7-11 Nightmares at 3 A.M.":Quisiera establecer que esta es una serie de historias que parte de la idea de mi amigo Kito quien frecuentemente utiliza este titulo, y quien a su vez es un personaje en la pasada historia. Platicar de nuestras pesadillas se volvió un hábito entre nosotros y esperemos continué de esa forma. Esperemos que también pronto pueda escribir alguna otra pesadilla, ya sea mía o de Kito. Admito también que este escrito en particular fue influencia directa del estilo de Hunter S. Thompson.
Tal vez no haya sido justo, mucho menos equitativo, en cuanto a inspiración y dedicación de mis escritos. Me he dado cuenta de mi preferencia por ciertas musas, mientras otras han permanecido olvidadas, les he quitado la voz, su presencia, casi pretendiendo borrar toda evidencia que quede de ellas en mi vida. Tal vez existan motivos más profundos por los cuales haya yo decidido ni siquiera mencionarlas.
Se que esto puede sonar ridículo, pero uno debe de ser muy precavido al escoger sus musas. La finalidad de todo ese proceso se puede definir como otorgar la inmortalidad en el mundo de las palabras, la máxima aceptación de inspiración plena, pues cuando uno escoge a su musa uno primero se desnuda frente a ella y luego pretende desnudarla con la sensualidad de ciertos adjetivos y ciertos verbos.
Las siguientes historias son basadas en musas de las cuales jamás había escrito antes, al menos como mis musas, pero esta noche tengo la confianza en que puedo hacerlo sin arrepentirme el día de mañana. Si una de ellas llegara a reconocerse en leer las próximas líneas les pido primero mis mas sinceras disculpas por haber tomado el atrevimiento y segundamente por haberlas silenciado por tanto tiempo en lo mas profundo de mi alma.
Déjame caer:
-¿Cuando te voy a volver a ver?- Me preguntaba con mirada fija a mis ojos debajo de aquella solitaria y desértica luna.
-Tal vez en tres meses, tal vez en doce, ¿Quién sabe?-Contestaba tan fríamente como la misma noche, mientras ella incrédula de mis palabras contestaba con una risa nerviosa pensando que tal vez estaba bromeando, sin embargo mis palabras no podían ser mas sinceras, pues aquella ciudad se había convertido en una ciudad de paso para mí, mientras el cariño que ella me demostraba cada minuto me parecía casi desechable.
-Deja de pensar en eso, mejor hay que disfrutar que estamos aquí, así, tu y yo.- Tuve que agregar a mi respuesta anterior en manera de improvisación, pues veía que mis anteriores palabras tan solo habían hecho que ella dirigiera su mirada hacia el suelo mientras desaparecía su sonrisa, que pinche descaro el mío, pensaba, tal vez de seguir así algún día en realidad lograré morir solo.
Sus besos continuaron por el resto de la noche y sus palabras se asilenciaron, tan solo existían miradas ahora entre nosotros dos, tal vez por su miedo a mis respuestas frías, tal vez porque en el fondo ella sabía que yo, involuntariamente, le estaba rompiendo el corazón desde aquella noche.
Desde el crepúsculo hasta el amanecer:
Ella cabía tan perfectamente entre mis brazos. Nuestros dos cuerpos desnudos continuaban acariciándose debajo del edredón y las sabanas de seda, pretendiendo escapar de las horas más frías de la madrugada. Entre las persianas entraban apenas líneas verticales del sol naciente, y nuestros cuatro ojos se mantenían abiertos hacía este amanecer. Mi nariz acariciaba la intersección de su cuello y nuca, justo al nivel donde su pelo lacio y oscuro terminaba.
-¿Que voy a hacer sin ti todo este diciembre? Creo que me voy a volver loca.
No pude responder su pregunta, las anteriores ocho horas con ella en la cama parecían haber succionado cualquier respuesta inteligente que hubiese podido formular. Ella todavía no sabía que yo no volvería a Monterrey después de las vacaciones de diciembre, no le había mencionado que había sido aceptado en una universidad en Austin para el siguiente semestre. Su mayor preocupación en ese entonces eran los últimos 31 días del año y yo no tuve el atrevimiento ni siquiera de notificarle que tal vez después de aquella fría noche de noviembre no la volvería a ver por al menos 6 meses.
Metí mi brazo entre su cadera y el colchón haciendo después un movimiento para hacer que su cara volteara hacia la mía. Ella sonreía y yo no dije una palabra, tan solo la besé mientras los penetrantes rayos del sol hacían que nos olvidáramos de la fría noche. Nuestros cuerpos continuaban uniéndose debajo de los edredones y sábanas. Ella no volvió a preguntar y por consecuencia yo nunca respondí a su pregunta.
Only for a moment:
Eran las tres y media de la mañana, mi teléfono sonaba y yo sabía bien quien era la persona que me llamaba.
-Estoy afuera de tu edificio, ábreme.
-Dame dos minutos y te abro. – Contesté aún adormecido; me puse unos pantalones sucios y arrugados que llevaban una semana tirados a lado de mi cama. Tomé las llaves del edificio que se encontraban en mi escritorio a un lado de mi computadora, bajé las escaleras hasta llegar al pasillo en el cual ella se encontraba, detrás de la puerta de vidrio al fondo de este. Ella vestía una gorra tipo motociclista y un abrigo de mink. Habíamos estado un par de horas antes en el mismo bar a unos escasos 50 metros de mi edificio, sin embargo, despues de un par de tragos, yo me había hartado de la escena pretenciosa en la cual habíamos estado envueltos aquella noche. Me había despedido entonces de ella con un ligero beso en la boca mientras le explicaba los motivos de mi partida abrupta.
Caminaba entonces por el oscuro pasillo, en el fondo ella me esperaba. Abrí la puerta y ella me siguió sin decir una palabra hasta que llegamos nuevamente a mi cuarto:
-Vine por el lipstick que dejé la otra vez. – Defensivamente dijo tan pronto como entramos a mi cuarto
-Esta ahí a un lado de la tele, donde lo dejaste.
-Ah gracias, ya lo ví – Respondió ella mientras se desabrochaba su abrigo y se sentaba sobre mi cama, poniéndose un poco mas cómoda.
- ¿Sólo por eso viniste? – Le pregunté, mientras su lenguaje corporal me respondía antes que sus palabras.
-No, en realidad el lipstick vale madre, en realidad vine a echarme un palo.
-Ah bueno, menos mal, por cierto, me fascina tu finura.- Le respondí sarcásticamente.
-Digo, si te molesta tomo mi lipstick y me largo de aquí.
-Jah, mira, no es molestia, pero tampoco limosna.- Ella rió ante mi respuesta ocurrente y comenzó entonces a desabrocharse botón a botón hasta quedar solo vestida por sus zapatillas.
Se paró de la cama. Se acercó a mi. Sus nudillos entonces acariciaban mi nuca y capturándome entre sus piernas ella pretendía apropiarse de mi alma, mientras sus muslos conspiraban a inmiscuirse en mis sueños, pareciera que sus labios pretendieran atravesar mi corazón, pues quizás, tal vez quizás, en otras circunstancias cabría la posibilidad de que yo cayera enamorado. Pero lastimosamente parecía que había sido vacunado de aquella enfermedad muchos años antes. Pero ello no me excentaba de disfrutar la misma noche. Yo tan solo volaba entre sus caricias y abrazos; tal vez el siguiente día ella tristemente se percataría de mi inmunidad a sus bellos encantos, tal vez se daría cuenta que todas mis respuestas eran una farsa tan similar a la de un circo de paso; sin embargo al ver su cara podía ver una sonrisa y eso al menos me hacía creer que tal vez yo no era tan mala persona… aunque este pensamiento durara al menos por unos cuantos instantes.
Ah morra ¿Cómo te explico? De que me habla mi Ninja en la morna, tipo once y me dice que mi cita con Dr. Fatness era en una hora y media después.Para esto yo me levanto y sabes, así sin camisa, creo que la que traía la noche anterior la había guacareado toda, porque obvio sabía que Dr. Fatness me iba a poner a dieta después de su consulta y claro que me aventé a Jack in the Box la noche anterior y me atraganté medio menú, super biggie size todo, a huevo, a parte me paré en la licorería a comprar un six de cheves, una botella de vino para hacer calimochas y una botella de whiskey con como ocho litros de agua mineral, digo esta bien que era mi última noche con calorías alcohólicas, pero tampoco tenía que marranear tanto. En fin, no recuerdo que más pasó pero me acabé todo lo que compré y desperté sin camisa tirado el día siguiente en mi sillón. Mi ninja andaba todo emputado cuando me habló en la mañana, de que porque como era tardado tipo y así, él no podía creer que antes de ir con Dr. Fatness me había valido madre y me había puesto una peda de rockstar, ya sabes que ese cabrón es bien especialito.
Bueno pues nada, ya me fui a donde me iba a recoger y claro que había una taquería a lado, de esas super nacas con morra dientito de metal y sobaco sudado, y pensé que todo era valido antes de ir con Dr. Fatness, ya después de su consulta sería valido de que me cagara y me dijera que estoy super fat, osea obvio, pero whatever, take the chill pill mister, entonces de que le pedí a la morra taquera un taco de buche y otro al pastor, si ajah, con todo y salsita de cochiflu incluído. Buenerrimos los pinches tacos, así con la ‘che grasa salpicando como catarata, pensaba en que iba a extrañar mi ‘che vida en la fakin junk food, pero bueno mi ninja me manda entonces un mensaje psycho diciéndome que ya me estaba esperando en el McDonalds donde nos habíamos quedado de ver, justo en frente en la taquería donde estaba comiendo y pues yo me cruzó y ya pasa aca mi ninja pitando en su Explorer como si se fuera a pinche acabar el mundo, oso total, con los weyes del McDonalds, han de haber pensado, ‘ches juniors, equis whatever.
Total ya llegamos con Dr. Fatness, esperando en su salita cool de asientos de piel, viendo desfilar a los gorditos que entraban y salían, ya mero te toca eh vatito y yo si ajah whatever morra vengo por pura vanidad, ¿sabés? Y pues nada ya me dejan entrar y mi ninja dice que quiere entrar conmigo, lo pienso por un instante y digo, bueno equis, se que a veces se pasa de lanza con su espada, pero equis, no es como que nunca me ha visto sin mi pinche camisa, ¿sabes? Total Dr. Fatness me empieza a medir y pesar y ya sabes, me dice lo que todos sabíamos, que estoy fat, mi ninja se pone violento por el insulto y quiere desenfundar la espada, pero le digo , ‘che ninja aguanta, a eso venimos cabrón, no mames, y ya se controla el guey y nada, Dr. Fatness entonces nos pone su pinche dieta, así de que comete los putos cinco rabanitos y los tres betabeles en una sopa y métetela por el culo y así seguramente bajas de peso, pinche fatso, ajah , que pedo che marrano. Bueno no estaba tan hardcore como te la platico, pero poquito si, en fin si se pasó de lanza el pinche Dr. Fatness, eso de comer un pinche nopal los domingos nomás pues como que no.
Total, mi ninja y yo nos fuimos después de la cita a dar el rol por Tijuanice,(not!), hasta que terminamos en unos mariscos donde no lo viera lo sociedad, porque aparentemente soy una ‘che mala influencia, whatafak, ‘che ninja, ¡que se creé! Pero me vale ¿sabés? Afortunadamente no soy un Tijuanaco, arriba Juarez, ‘ches culeros, hasta en muertitos y futbol nos la pelan, pero no en lo pinche caro de los tacos, bueno total equis, me vale. Pedimos unas tostadas de ceviche y unos tacos de camarón empanizado, empezamos a charlar y mi ninja de repente solo se puso a limpiar sus estrellitas sin pelarme, entonces ya me dio hueva y le dije: “ash ya dejame en la línea, alejame de tu ciudad naca”, y ya equis me dejo. Vete a matar un ‘che naco si andas aburrido ninja, pero no me vengas con tus intensidades. Total morra, como te explico que en ese transcurso que disque ir con el Dr. Fatness me comí mas tacos que los que me he tragado en el resto del año, me da hueva empezar la dieta, pero en fin, total todo sea porque me veas hot cuando me encuere, pues todo bien , ¿sabés? Pues bueno eso fue mi día, y ya te veo pronto, mándame un mensaje. Mi ninja te manda saludos por cierto.
Benedetti ha fallecido el día de hoy. Ni una línea más será jamás escrita por el, y esto me entristece. Hoy no solo se pierde a un gran escritor, se pierde a un hombre que como pocos sabía guiar el alma hasta el nivel más vulnerable y que con palabras construía puentes, construía barcos, construía historias bellas que transportaban al alma a otros mundos.
Mi primera experiencia con Benedetti fue cuando en una clase de programación le robé su cuaderno de notas a Diana Manzanedo, tratando de combatir la aburrición, en este encontré transcrito el poema de “Viceversa” que desde ese momento se convirtió en uno de mis favoritos. Recuerdo también años después el tener una conversación con Judith Farré, la maestra de literatura de la que me enamoré, sentados los dos en un salón vacío ella me explicaba que la magia de Benedetti yacía en la brevedad de sus textos. Y es que pocos como él he tenido la oportunidad de leer, en cuanto a la magia de decir tanto con tan pocas palabras. Sin duda él junto a Cortazar son mis mayores influencias para escribir cuentos cortos.
Podría escribir más líneas hablando bien de Benedetti, pero tal vez estaría más orgulloso si escribiera un par de cuentos cortos en su honor. Lo visualizo fumando un puro, sentado junto a Cortazar, sonriendo al mundo que le regaló tantas sonrisas, tantos latidos reconfortados por sus palabras… sonriente y radiante, tal vez mas lo primero que lo segundo y también viceversa.
Desesperado en la búsqueda de un desenlace para su cuento, aquel que había estado escribiendo por los dos meses anteriores y del cuál no podía encontrar la inspiración para escribir su segunda mitad, el escritor se sirvió su cuarta copa de Shiraz. Este había desistido, por su propia salud, de aquella práctica de invocar inspiración por medio del alcohol, sin embargo se reconfortaba en la idea de que en ocasiones uno tenía que recurrir a demonios para poder abrir aquellas puertas negras de su subconsciente que normalmente llevan a uno a la inspiración. Era como el camino lleno de rosas, pero de rosas con espinas. La inspiración no es gratis, nada es gratis en este mundo, pensaba el autor mientras tomaba otro sorbo de su copa de vino.
Una vela apagada, un bote de pastillas para dormir medio vacío, una copa de vino medio llena y una envoltura de mazapán todavía con fragmentos de turrón yacían en el escritorio en el que el autor normalmente escribía, pero el ya no se encontraba ahí.
La plaza de Santa Cruz Matagallinas nunca se había visto tan desolada, ni siquiera cuando el autor la visualizó por primera vez en uno de sus sueños. La ceniza aún caía y los cuervos volaban en el cielo gris, sin embargo ninguno de los personajes que el autor había creado se podía encontrar en todo el pueblo. El autor caminó por las calles abandonadas en búsqueda de estos pero las casas parecían ser hechas de cartón, parecía ser todo una farsa, un pueblo fantasma, pero este estaba tranquilo, pues él había estado antes ahí y recordaba solo en ese preciso momento que el final de su historia había sido escrito incluso antes de que este pensara en aquel cuento del campanero del pueblo remoto llamado Matagallinas, pues esta historia, como la mayoría de las antes escritas por el eran solo un reflejo de su personalidad, un relato entre su vida y sus fantasías.
El autor abrió los ojos y se encontraba nuevamente en medio de aquel escritorio con la vela apagada. Aún no había encontrado el final de su historia pero la sombra de una puerta negra a su espalda le daba la confianza que se encontraba por buen camino.