Wednesday, November 26, 2003

Antología de los besos que no existieron:

Como olvidar aquellos besos que no tuvimos el atrevimiento de arrebatar, incluso después de estar abrazados, mirarnos fijamente y escuchar detalladamente la respiración del otro, mientras el cálido aire que escapaba de nuestras narices con ritmo de pasión acariciaba delicadamente el rostro ajeno, lo calentaba de la noche fria, mientras mis dedos caminaban por tus mejillas para establecerse en los cabellos escondidos tras tus oídos, tu mirada tímida me pedía que te besara, la mía te pedía lo mismo. La luna fue testigo de todas esas noches llenas de suspiros mientras nos abrazaba con su serenidad. Nuestro silencio la prueba más grande de que aquello era nuestro deseo. ¿Por qué fuimos cobardes aquellas noches?, ¿por qué a pesar de que nuestros labios rozaban no decidieron consumar su complicidad humedeciéndose?

Talvez mi deseo era el de inmortalizarte con un beso ausente, después de despedirme de ti aquella noche, llevarte con ese momento que no existió a mi mente y besarte tantas veces en ella.

Es irónico talvez, pues extraño no besarte, extraño tus besos ausentes, tus besos que no existieron.

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