Thursday, February 26, 2004

“Los galopes de los muertos”

…en honor a Julian, fiel Hermano de la Corte.

Se que volverán mas esta noche. Casi puedo escuchar ya el sonido de aquellos galopes levantando polvo y haciendo crujir madera. Rompiendo el viento y haciendo temblar el suelo.

Partieron hace 10 días jurando preservar el honor de nuestra gente, perseverar hasta el último instante por el anhelo de nuestra libertad. Doscientos hombres en caballo partieron aquel día.

Recuerdo el primero de ellos que regresó. Una lanza atravesaba su pecho, su antes blanca armadura era ahora matizada por el lodo y la sangre. Tenía una mano abierta con su palma mirando al cielo como pidiendo justicia o quizás piedad; su otra mano estaba apoyada sobre la estaca que le empalaba. Pero lo que era de llamar la atención es que retornaba nuestro caballero decapitado.

Vuelven poco a poco nuestros jinetes al pueblo. Regresan ahora sin cabeza; como si los caballos hubieran memorizado el camino de vuelta a casa. Cuando descansa el sol en el horizonte empiezan a llegar nuestros jinetes muertos galopando deprisa. Sus esposas los esperan tratando de reconocerlos por lo que queda de sus cuerpos.

No sabemos aún los hechos de la batalla; tan solo por los resultados podemos inferir lo trágico que fue. No sabemos si el enemigo es quien guía a nuestros jinetes hacia el pueblo con el fin de desmoralizarnos. A decir verdad nadie quiere salir de él para investigar.

No sabemos donde cuelgan las cabezas de nuestros caballeros. Tan solo sabemos que los muertos galopan con fuerza, galopan deprisa, inquietamente, como si sus inertes cuerpos reconocieran el hogar del que partieron. Cuando escuchamos esos galopes aproximarse al pueblo comenzamos a temblar de miedo.

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