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Tuesday, August 26, 2008

La Boca del Pacífico


La neblina en San Francisco pareciera ser el aliento de la boca del Pacifico combinándose con los fríos vientos que llegan a la península. Pareciera a veces que la ciudad estuviera entre las manos de un gigante, el Pacifico, y este con su boca nos tratara de proteger del frío, soplando vientos, esos vientos que parecen alientos, esos alientos que coquetean como vapores con las aguas frías del océano, esos vapores que emulan a un fantasma, ese gris fantasma que se dispersa entre los rincones de la ciudad escondiendo desde sus edificios hasta los sentimientos de los caminantes que se aventuran por sus callejones.

Aquella neblina podrá esconder las expresiones de sus ambulantes sin embargo jamás logra esconder la belleza de la ciudad, la cual es mostrada a cualquiera que se decida a caminar por ella. No se necesita ni siquiera abrir los ojos para percatarse de la belleza de esta ciudad ubicada en los labios del Pacifico. Esta se puede respirar, se puede escuchar, se puede oler, se puede hasta saborear en el paladar… se puede sentir.

Aquella tarde, parado a la orilla de la azotea del departamento de Dany Vash abría los brazos hacia la boca quien pretendía devorar un tímido sol que con esfuerzos lograba calentar la ciudad con sus últimos rayos. Sostenía en mi mano una copa medio llena del Cabernet Sauvignon preferido de nuestro grupo de amigos, “Valley of the Moon”. Los vientos de la boca, esos vientos que parecen alientos, soplaban hacia mi con fuerza, parecían no solo alientos sino caricias del gigante como si tuviera pretensiones de hacerme sentir volar.

Dany Vash y Beauchamp, los respetados chefs de nuestro grupo, nos prepararían un inolvidable banquete aquella tarde soleada pero con fuertes vientos. Pensábamos combatir los vientos con vinos, risas, cobijas, pero ante todo la buena comida que nuestros amigos chefs nos habían preparado aquella tarde, la cual les presento a continuación:

First Course; Jalapeño Coleslaw Salad with Meyer Lemon Vinaigrette:

La col parecía deshacerse en mi paladar. Era una sensación fresca que tan solo abría mi apetito más. Lo picante del jalapeño en la ensalada tan solo era una invitación a continuar tomando el Cabernet Sauvignon de mi copa, a pesar que no era la mejor combinación para la acidez de este platillo.

Tranquilos veíamos como poco a poco se rendía el sol ante la tarde. Antonio y yo desde dos sillas, callados, tan solo disfrutábamos del rico aroma del banquete que aún se preparaba, mientras escuchábamos canciones cósmicas de Royksopp.

Second Course; Risotto con Champiñones a la Dany Vash:

La textura del platillo era deliciosa. Uno podía sentir como la capa cremosa coqueteaba con el paladar y equilibraba la acidez del primer platillo, el Cabernet Sauvignon era ahora más fácil de digerir.

Comenzábamos a tomar más fotos, comenzábamos a reír con mayor descaro. Nuestros rostros ahora eran dorados por los rendidos rayos del sol.

Third Course; Spare Ribs with Pomegranate Sauce:

El platillo más fuerte de la noche. Ejecutado con maestría por Beauchamp. Jamás me había sentido tan orgulloso de ser carnívoro. El respetable sabor de este platillo se combinaba perfectamente con mi Cabernet Sauvignon, parecía un matrimonio que podría perdurar en mi paladar por décadas. Con pena pasaba los bocados por mi garganta pues quería mantenerlos en mi boca por siempre.

En ocasiones volvía a la orilla en donde sentía volar, veía en el horizonte al Golden Gate como si tratará de atrapar entre sus dos impetuosas torres rojas al sol cayente, veía la Marina con paredes blancas como una perla.

Jamás imaginé que esa entrega a la boca del Pacífico se convertiría en una práctica habitual por el resto del verano. Era algo irónicamente tan pacífico para mi, algo que parecía un acto religioso en donde yo me entregaba a volar con sus vientos, donde yo arrojaba hacia su boca todo aquello con lo que no quería cargar más en mi consciencia. Después de hacerlo me sentía más ligero, me sentía capaz de volar, pues el Pacífico devoraba junto con el sol mis pecados, mis culpas y mis cargas innecesarias.

Fourth Course; Chicken Wings Adobados a lo Boricua:

Este platillo fue una improvisación ante la llegada tardía de Mitzy, cuando la boca ya había devorado al sol. Todos estábamos satisfechos con los tres platillos anteriores pero ella exigía, como de costumbre, un trato especial. Beauchamp y Dany Vash no discutieron mucho e improvisaron unas alas de pollo adobadas. Estas a su vez, junto con la parrilla en la que se adobaban, servirían para calentarnos de la noche en la azotea.

Parecía que aquella tarde ahora muerta hubiera sido el final de una era, y en buena parte en realidad lo fue, amigos tenían que partir en pocas semanas. Pensábamos que no sería lo mismo, sin embargo creo que nunca pensamos que aquel día que a su vez era también el comienzo de una época dorada que perduraría por varios meses, una experiencia irrepetible que uniría nuestros lazos de amistad, parecíamos ahora todos cómplices y a su vez éramos aquellos pocos que compartíamos la comida en aquella azotea en la Marina de San Francisco, aquellos que veíamos al gigante devorar al sol, aquellos mismos que sentíamos sus vientos, esos vientos que parecían alientos, esos vientos que nos hacían abrazarnos por debajo de las cobijas y nos invitaba a tomar más vino, aquel vino que nos hacía reír con dientes oscuros y bailar en aquella azotea en la Marina de San Francisco.

Era ya casi la madrugada , los vecinos se asomaban por sus ventanas y nos imploraban a gritos que nos calláramos, pero era muy tarde pues horas atrás inconscientemente habíamos firmado un pacto de amistad que nos llevaría hasta el final del verano. Nosotros continuaríamos por horas bailando salsa, tomando vino y calimochas, en aquella azotea en un departamento de la Marina de San Francisco, dispersándonos como los fantasmas de la misma ciudad, pretendiendo ser protegidos entre las manos del gigante, pues a fin de cuentas todos habíamos sido testigos aquella tarde de que su boca había devorado al sol.

4 comentarios:

Choko said...

Chilo tu pokemón... ke la boca del pacífico te siga dando de ké escribir...

Ross said...

Hacía muchisimo tiempo que no sabía de ti o tus escritos y reitero que sabes como hacerlo porque siento al leer esas lineas que yo también estuve ahi.
Saluditos Shiva....

Mitzy said...

Y si que esa noche fue inolvidablee chiva, lamento haber llegado tarde y no haber disfrutado de el resto del menu, pero creo que no pudo haber descripcion mas precisa que la que diste aqui, me pusiste la piel chinita !! Gracias por revivir eso momentos tan increibles que vivimos en nuestro queridismo SF...

zikezi said...

Gracias choko, gracias Ross me da gusto saber tambien de ti. Espero estes bien :)

Mitzy, pues asi es, fue un honor pasar esos momentos contigo :) besos linda