Este blog se ha convertido en mi peor enemigo. He creado un monstruo, un gigante que me intimada cada vez que quiero contar algo. Siempre quise evitar que este espacio fuera confundido con una especie de diario y como consecuencia siempre traté de publicar historias o narraciones con un trasfondo un poco mas ajeno a lo que sucediera conmigo día a día. Esto a generado mi distanciamiento del espacio y esa enajenación de controlar exhaustivamente el contenido del mismo. No creo que esto sea malo del todo, sin embargo me ha hecho perder un tanto la práctica de publicar cosas que escribo, de perder ese atrevimiento de romper reglas y contar las cosas por la simple necesidad de escribir.
Había escrito dos historias esta noche, sin embargo fueron perdidas por alguna combinación rara de teclas que cierra un documento en Word sin guardarlo, gracias Microsoft.
La primera era una historia en forma de conversación creada a partir de una de mis musas más escondidas y más queridas a la vez, trataba acerca de esa conversación que teníamos cada vez que la despedía en la puerta de su casa, después de que ella me besara y con sus dedos acariciara mi cuello como una patinadora en una pista de hielo. Traté de re-escribirla pero las palabras no re-nacieron. Espero algún día poder recrear aquella pieza perdida. La otra historia se titulaba “En la Cima del Monte Washington” y trataba de mis últimos días en Pittsburgh, en donde Wanyu y yo nos besábamos en una gélida noche, en la cima de un monte que se separaba de la realidad, iluminados por las distantes luces de la triste ciudad. En el escrito mencionaba que nuestro amor nunca tuvo una ciudad romántica como Paris, sin embargo aquella noche las luces de nuestra ciudad nos rodeaban como si fuera una lluvia de estrellas, mientras Wanyu y yo nos abrazábamos, mientras el monte Washington también volaba y giraba en el cielo perdido de aquella ciudad olvidada.
Las historias eran mas bellas que estas sinopsis. Pero ellas han sido perdidas. Sin embargo no quiero pasar un día más sin escribir un par de líneas. Esta es mi manera de combatir a mi enemigo, el blog. Espero continuar.
Por cierto, estoy dándole una nueva oportunidad a García Marquez. Espero poder escribir al respecto dentro de poco.






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