Sunday, March 01, 2009

Nueve Nuevas Noches, Segunda Noche

Noche II, Movie Day… Movie Night…

Dany Vash y yo aún continuábamos tratando de recuperarnos de la noche anterior. Mi teléfono comenzó a recibir llamadas de mis otros amigos que no había visto la noche anterior: Balú, Armida, Rox y Tony S. El plan era de reunirnos todos para desayunar en “Lime”, uno de mis lugares favoritos en San Francisco, el cual de alguna forma siempre me recordaba al “Korova Milk Bar” de la pelicula “Naranja Mecánica” de Kubrick, a diferencia de los droogies nosotros no tomábamos “Moloko Vellocet” sino mimosas ilimitadas por siete dolares. Aprovechando de esta oferta normalmente prolongábamos nuestros desayunos hasta que nos corrieran, tres horas después.

Tomamos un taxi Dany Vash y yo, pasamos por Armida y Rox, quienes vivían a pocas cuadras de donde nosotros, los demás nos verían en Lime. Sin embargo justo cuando nos encaminábamos hacia dicho lugar recibí una llamada de Santiago:
-Guey, Balu , Tanya y yo ya estamos aquí en "Las Ollitas"
-¿Qué? ¿Qué chingados es “Las Ollitas”? ¿Qué no ibamos a ir a Lime?
-Había como una hora de cola en Lime y mejor nos venimos aquí.
-Pero ¿Por qué ahí?
-Pues aquí esta rica la comida, es así como que mexicana.
-¿Hay mimosas ilimitadas de perdida?
-No… pero hay caldo.
-¡¿Qué?!
-Que hay caldo guey.
-No mames, vámonos a otra parte
-No guey ya pedimos de comer, aquí los esperamos.
-Ah, no mames.

Mis esperanzas de “rockstarear” aquel domingo se esfumaban lentamente. Armida, Rox y Dany Vash, con quienes iba en el taxi mostraron resistencia, pues les había entusiasmado la idea de comenzar a tomar alcohol desde temprano, aunque de alguna manera no fue tan mala idea, pues no se que hubiera pasado conmigo de haber comenzado a tomar mimosas desde tan tempranas horas del día. Sí algo sabía acerca de dicha practica era que eso de empezar desde tan temprano nunca terminaba en algo productivo.

Tomé mi celular y le llamé a Tony S. quien supuestamente nos vería también en aquel lugar. Este opuso la misma resistencia que yo, sin embargo al final accedió así también como y nos veríamos después todos en "Las ollitas".

A fin de cuentas termine comiendo caldo de res en aquel lugar. Sentados en la mesa yo y mis amigos con el común denominador de tener un “Clamato” en frente de nosotros, comenzamos a tener la plática tratando de recapitular los meses anteriores, mezclando un poco entre las líneas los recuerdos de nuestras propias vivencias.

La lluvia castigaba el cielo gris aquel domingo. Rox y Dany Vash increíblemente tenían que trabajar aquella tarde húmeda. Santiago, Tony S, Armida y yo decidimos que con aquel clima no se podía hacer otra cosa que ver películas bajo un techo. El departamento de Tony S. era el más cercano y más conveniente en aquellas condiciones. Tenía un tanto de temor ir a aquel lugar, pues este había sido el mismo departamento donde viví gran parte de mi último año en San Francisco.

La nostalgia me tomó de la mano desde el primer pasó que di adentro de aquel departamento en la calle Folsom. Podría escribir un libro entero acerca de los sentimientos que salían de las yemas de mis dedos y de los recuerdos que escapaban de mis latidos en esos segundos en los que daba el primer respiro en el departamento al que antes solía llamar "hogar".

Recordaba en mis primeros pasos de vuelta en este departamento a mis últimos momentos en la ciudad, tres meses atrás, y con ellos a su vez mis primeras lágrimas, después de percatarme finalmente aquel tiempo, que cuando caminaba hacia el taxi que me esperaba afuera del edificio, que en realidad caminaba en ruta a mi exilio de la ciudad, pues cada paso que daba hacia mi transporte era un paso menos que tenía en San Francisco. Mi tiempo había llegado aquella vez, y yo había tratado de postergar aquel sentimiento lo mayor posible, sin embargo ese momento me pegó en esos mismos pasos como una patada en los testículos. Aquella ocasión Mr. Beauchamp, Santiago, Gabriel I, mi primo Paúl y su esposa Natalia estaban en la sala despidiéndome. Una vez dentro del taxi , en camino al aeropuerto, lloré como un puberto “emo” destrozado. Mr. Beauchamp llamaría a la mitad del camino pues había percibido mi inestabilidad al ir con el llanto quebrado y los ojos llorosos al darle un último abrazo. Sin embargo aquella noche mi vuelo sería retrasado por las condiciones climáticas, Mr. Beauchamp y Santiago irían hacia el aeropuerto para tomar una última cerveza en el bar de este, gracias a una llamada desesperada de mí hacia ellos, jamás olvidare ese detalle pues después de yo explicarles que mi vuelo se retrasaría por al menos 3 horas como los grandes amigos que son los dos, me acompañarían hasta el final, acudiendo los dos al bar del aeropuerto para pasar las últimas horas conmigo. Pareciera aquella ocasión que la ciudad conspirara en prolongar mi despedida lo mayor posible, pues su clima no dejaría abandonar ningún avión. Aquella noche, mientras esperábamos mi vuelo de partida en el bar del aeropuerto, que se retrasaba cada segundo más, decidí que lo más prudente para todos sería cancelar el vuelo y tomar el primero de la mañana siguiente. Mis anteriores lágrimas en el taxi parecían haber existido en vano, pues la ciudad no me dejaba apartarme de ella. Tomamos mis maletas y los tres regresamos en el último tren que nos llevaría de vuelta a San Francisco. Medio borracho y medio dormido en un sillón me encontraba, en medio del departamento de Dany Vash en “La Marina” de San Francisco, el mismo que me hospedaría esas nueve noches nuevas, meses después. Aquella ocasión Dany Vash llegaría después de trabajar, nuevamente después de media noche, Beauchamp y yo la esperábamos platicando anécdotas y riendo. Ella cuando llegó al departamento se sorprendió de verme pues pensaba que yo ya iba en camino a San Diego. Sin embargo aquella noche, esa de mis últimas horas en San Francisco, los tres parecíamos conspirar contra el destino, tratando de alargar las horas y posponer lo inevitable.
-No podías irte de otra manera de esta ciudad Shiva.- Decía.
-¿Qué te puedo decir? Soy muy malo para las despedidas.
-…O tal vez muy bueno
Volviendo a las nuevas noches, me encontraba caminando por lo que fue mi departamento en San Francisco. Habíamos comprado los cuatro una botella de vino barato para hacer Calimochos, aunque Armida y yo habíamos optado por comprar un vaso de veinte onzas de café y una minibotella de Kahlua. Bebida que resultó perfecta para una tarde lluviosa de películas.

Después de terminar la función en aquel departamento, Balú y Tanya me marcaron pues querían ir a ver una película al cine. Armida y Tony S tenían otros planes. Santiago y yo correríamos en medio de la lluvia hacia los cines ubicados a un par de cuadras de distancia. Llegamos a tiempo sin embargo dicha función, de la película “Coraline”, estaba agotada. Un tanto decepcionados compramos boletos para una película de Clive Owen y Naomi Watts llamada "The International". La película resultó ser un poco lenta, sin embargo me daba risa el hecho que mis amigos mas íntimos de Juárez habían hecho muchos años atrás un "trailer" ficticio de una película con el mismo nombre, me hubiera encantado haber visto aquella tarde una película que se pareciera un poco más a la que ellos habían tenido en mente.

Al terminar la función me dirigí hacia el departamento de Dany Vash. Ella llegaría una hora después que yo con una botella de un vino tinto italiano en mano, Notarpanaro 2000 de Salento Taurino. Nos pondríamos los dos a brindar aún con el sonido de las gotas golpear las calles de San Francisco, mientras en la pantalla de una computadora veíamos la película “Amelie”, para minutos después junto a la sonrisa de la luna caer los entre ronquidos al aire y copas flotando en nuestras palmas, debajo del techo de aquel departamento entre las calles Van Ness y Francisco, donde mi segunda noche nueva en San Francisco se consumía.

2 comentarios:

  1. me gusto el video.. Donde puedo ver toda la pelicula?

    La Inquisicion
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  2. q chida historia :)
    el video tmb esta cool
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