Tuve que pedirle ayuda a Nicoletta para poder terminar esta historia. Espero algún día me perdone.
Giancarlo, Verona y Julietta:
Después de pasar de una noche congelado en la estación de Venecia pude instalarme en un cálido tren que me llevaría hasta Verona, donde mi amigo Giancarlo me esperaría. Dentro del vagón compartía asiento con dos preciosas argentinas, madre e hija, quienes al ver mi rostro azul congelado se apiadaron de mi, me dieron comida y me abrazaron durante el camino, contándome chistes de Chespirito, del cual eran grandes admiradoras. Sus nombres eran Eugenia y Cristina.
-¿De verdad es tan famoso en Argentina?
-Chespirito es grande boludo, mi favorito es el Chapulin Colorado.
-¡No contaban con mi astucia!
Ellas reían sin parar cada vez que decía una de las predecibles frases de Hector Bolaños. De pronto sacaron el mate, compartieron el pitillo mientras continuábamos con nuestra plática. Me recordaban tanto a mis pinches argentinas apretadas, Roxy y Mary, como solíamos compartirlo en Oaxaca, me hubiese encantado compartir el vagón con ellas también. Pero cada viaje es diferente y no podía alimentarme de la nostalgia aquella vez.
Al llegar a Verona inmediatamente me dirigí a la taquilla para comprar el boleto que me llevaría a Vienna la siguiente noche. No se lo diría a Giancarlo hasta en la noche cuando los dos estuvieramos borrachos. El sabría bien que el motivo absoluto era ir a visitar a Gerlinde, quien según cualquier persona que me hubiese conocido aquella época, había sido la encargada de sacar de mi pecho mi corazón aún palpitante y comérselo a mordidas en frente de mis ojos llorosos. Pero eso no me importaba, era un miedo que ya había afrontado tiempo atrás, tan solo quería cerrar ese círculo.
Giancarlo me recogió en la estación de su ciudad, la misma de Romeo y Julieta. Irónicamente mi amigo italiano era el individuo con mayor habilidad para conquistar mujeres que yo había conocido en mi vida. Giancarlo Colella es su nombre, gracioso hasta la muerte, amante de cualquier mujer que respire, más pasional que Neruda, con mas personalidad que James Bond pero tan enigmático como Michael Corleone. El día que le toqué morir este mismo convencería a la muerte que lo dejé vivir diez años más por una noche de sexo. Ese era el Giancarlo que todos en Austin conocíamos. Pero ante todo, un excelente amigo.
Aquella noche me llevaría por los bares de Verona, con sus amigos árbitros de futbol, veríamos un carro encenderse frente a nuestros ojos, yo besaría a una tipa de Chicago con el pretexto de ser fan de los White Socks, beberíamos del vino de su viñedo, y el bailaría en su departamento un tango con una de sus amigas que terminaron con nosotros aquella noche, la pieza era Arrancame la Vida de Agustín Lara.
Eres grande Giancarlo. Me puede en ocasiones no haberme quedado mas tiempo contigo, sin embargo tenía que partir al día siguiente. El trén nocturno me esperaba, tendría que dejar la ciudad del romance perdido para ir con mi dulce niña fría, Gerlinde, quien me esperaba en Vienna.
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Regalo de despedida:
Al llegar a Vienna marqué los dígitos que me harían escuchar la voz de Gerlinde. Ella respondió emocionada, tal vez pensaba que después de todo no me atrevería a visitarla.
-Tengo una clase pero salgo en dos horas. Te recojo en Sudbahnhof.
Hice tiempo en las tiendas porno hardcore del centro de Vienna y uno que otro café. Gerlinde después como había prometido me vió en la estación, me abrazó y me llevó a su departamento donde tomaríamos tes de frutas. Yo caería rendido en una de sus camas por tres horas ininterrumpidas. Despertaría sin sueño, listo para continuar tomando. Iríamos a un par de pubs aquella noche junto a su hermana y mejor amiga, también visitaríamos un Kristkindlmarkt en frente de la catedral principal de Vienna, donde tomariamos vino caliente.
Dos de sus hermanos, Gerlinde y yo, esa tarde nos escondimos en el ático de su extensa casa, al parecer sus padres no sabían que todos sus hijos fumaban, o al menos eso querían aparentar. Hablábamos de misteriosas muertes del pueblo, pero Gerlinde decidió entonces llevarme a una de las torres al norte de su pueblo. Vimos el atardecer, aunque esté solo parecía un espectro oculto entre la neblina. En la noche iríamos a unos bares en Steyr, la ciudad más próxima a aquel pueblo, me mostraría de paso la preparatoria a la que ella acudió, en la misma que por cierto algún día acudió otro ser histórico que tal vez conozcan, su nombre era Adolf Hitler.
La mañana siguiente me desperté y me metí en la regadera, tendríamos que volver a Vienna para tomar mi tren. Al salir en toalla me percaté que uno de los calzones negros de Gerlinde yacía sobre mi mochila. Parecía haber sido puesto ahí a propósito. Sin dudar un segundo lo tomé con mis dos manos y lo acerqué a mi pecho como si lo estuviese abrazando, pensando que definitivamente era el regalo de despedida de Gerlinde hacía mi. Era la tregua después de todas aquellas batallas, nuestro tratado de paz, pues después de todos los problemas que habíamos tenido en el pasado podíamos mofarnos con este tipo de regalos. A pesar de habernos involucrado y lastimado tanto al fin podíamos ver el lado gracioso de las cosas, podíamos reírnos de nosotros mismos. Abrí una de los bolsillos de mi mochila, lo doblé y lo guardé.
Una vez en la estación y un par de besos antes de despedirnos acerqué su oído a mis labios y le dije suavemente:
-Gracias por los calzones.
El silencio solo respondió. La volví a ver a los ojos y en ese momento me dí cuenta que no tenía idea de lo que estaba hablando. Todo había sido una farsa creada por mi subconsciente, una conspiración en la cual yo era el ejecutor y la víctima, con el fin de robarme sus calzones. Sus pupilas se comenzaron a dilatar y sus oídos a expandir.
-Daniel ¿De que demonios estas hablando?
Los chillidos del tren a punto de partir funcionaron en aquel entonces como la campana que salva a un campeón noqueado. El tren comenzaba a avanzar lentamente, la cara de Gerlinde aún se encontraba confundida con mi última aseveración, sin embargo continuaba sosteniendo mi mano, yo adentro del vagón y ella viéndome fuera de este. Era el momento de decir adiós, yo con mi calzón robado, el cual confieso hasta hoy día mientras ella acelerando el paso para tratar de mantener la aceleración descomunal del vagón para no soltar mi mano.
-Ciao Schatzie, auf wiedersehen!
-Auf wiedersehen schatzie!
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Negroni:
Negroni : 1 part gin, 1 part sweet vermouth, and 1 part bitters, traditionally Campari. It is considered an apéritif, a pre-dinner cocktail intended to stimulate the appetite.
Daniel, tengo ganas de ponerte borracho esta noche, me decía Nicoletta. ¿Ah si? Mira que casualidad, yo también tengo ganas de ponerme muy borracho, le contestaba con mi sonrisa siempre constante cada instante que estaba a su lado. Te quedan pocos días en Milán y creo que no he estado lo suficiente contigo, es culpa de esta fucking tesis. No te preocupes, no pasa nada, yo he disfrutado este tiempo aunque la mayoría del tiempo haya estado tirado a lado de ti leyendo cuentos de Luisa Valenzuela. Me da gusto Daniel, yo también he disfrutado de estar contigo ¿Qué haremos esta noche Nico? Conozco un Happy Hour que te va a encantar.
Esto es un Negroni, no preguntes que tiene, solo tómatelo, it’s gonna fuck you up good. Salud Nico. Salud Daniel.
Dime cual es tu más bonito recuerdo de estas últimas semanas. No lo sé, hay demasiados, tendría que pensar, pero obviamente tú sabes cual es el tuyo. (Risas). Claro hay varios y claro tengo mi lista de favoritos, como la noche que tomamos absinths, cuando preparaste el guacamole asqueroso, andar contigo en bicicleta en la noche congelada y tu bicicleta sin frenos, perderme contigo en medio del frío completamente wasted buscando una fiesta punk, cuando nos preparaste enchiladas en nuestra noche mexicana, pero creo que mi favorito sigue siendo cuando estábamos en Virgin Records, en la sección de libros y me enseñaste el capítulo siete de Rayuela, en mi propio idioma. Que casualidad, ese momento también es mi favorito, esa noche me dijiste una de las cosas mas bellas que alguien jamás me ha dicho en mi vida, mientras tomabas en tu mano el libro de Hesse me dijiste que yo era tu Demian. Sabes que lo dije de todo corazón. Lo sé Nico... pero te puedo preguntar una cosa. Dime Daniel. De verdad ¿No recuerdas nuestro primer beso?
(... 4 copas más)
Ciao Bella:
From: Daniel
To: Nico
Subject: ciao
Date: Sat, 27 Sep 2003 19:23:44 +0000
Bella principessa, come stai questa notte cara mia, sto qui nella mia casa faciendo niente di bello, ieri sera ho pensuto di fare una chiamatta telefonica a te, ma non ho portato tante soldi nel mio movil. Ieri sera ho un problema con una ragazza che eraba importante nella mia vitta, un amore dil passato, e mi ho sentito male per quello, non c'e importante che cosa ho passato, ho pensato che il destino ancora una volta mi ho lastimato, ieri sera ho desiderato facciare tante chiamata telefonica, ho mancato austin e tutti miei amici, e non ho poduto dormire in tutta la notte, ma oggi penso che il destino mi mostra una nuova opportunita, sono felice perche so que non sto da solo, ho tanti amici qui e in tutto il mondo, e una persona non sta andando renderlo triste. Oggi andero con la mia cugina a prendere molte birre con tutti gli suoi amici. Suona divertito ... Nico , ti manco , ti voglio benissimo... grazie per sono sempre nel mio cuore , questo mi rende piu forte.
Ciao Nicoletta, molti baci... ti voglio ...
(... 3 copas más)
Ladyhawke:
From: Nico
To: Daniel
Sent: Tue 10/19/04 9:26 PM
Subject: (No Subject)
As we said more then once, we two live one life, the same life. When you wake up, I'm ready to go to sleep...and if you talk to me, your words will reach me in the deep of my sleep, and they will color my dreams with infinite dyes, and will bring me the perfume of the red ground where you walk my friend.
I love imagining that when I think of you, you sleep and when you think to me I'm the one sleeping, and our thoughts keep chasing each other all around the words...
Laugh in the sun, and your smiles will arrive to dandle me in the night.
(.. dos copas más)
Lui/lei:
Aquella noche tenía que escapar del mundo, sentía que no había persona que pudiera comprender mi pena. A pesar de que todo aparentaba perfección sabía muy bien que no lo era, quería alejarme de todo lo que me rodeaba, quería sentir la soledad plena para poder escuchar mis pensamientos, quería perderme en aquel gris bosque que me separaba del mar para después caminar por la arena, sentir la espuma pasearse entre mis dedos, escuchar las olas quebrarse , sentir la húmeda brisa salina rondando por el aire, sentarme y ver el reflejo de la luna deformarse por la marea, ver las estrellas , hacer historias de amor uniéndolas, escuchar el canto de los pájaros al amanecer. Aquella noche escapé de mi existencia, corrí de todo, no quería saber nada de nadie, buscaba mi soledad mientras corría y me adentraba en aquel bosque, oía los gritos del mundo. Oía mi nombre en un fondo que no me interesaba escuchar. Algunos gritos eran con ira, otros con preocupación, pero ninguno me importó, ninguno me detendría, pensaba que no había fuerza alguna que pudiera pararme hasta que escuché esa voz. Era tan diferente a los demás gritos. No era un grito, sino una tierna voz que suspiraba mi nombre con la misma soledad que sentía yo aquella noche; pero de una manera tan dulce y melancólica a la vez. Al escucharla sentía que mi corazón se partía. Entonces cambio totalmente mi parecer. Podía cambiar el mar y las estrellas por la oportunidad de verte. Fue tu voz la razón que me hizo retornar, tu voz diciendo mi nombre. Di media vuelta para seguir el melódico sonido que partía de tus labios. Seguí aquella exquisita sinfonía hasta encontrarte yaciendo debajo de un árbol, abrazabas tus piernas, temblabas de frío, iluminada apenas por una bella luna llena, tu mirada expresaba temor e incertidumbre, pero al verte encontraba el reflejo de mis sentimientos pues mi soledad parecía haberse personificado en ti. Al verte te llamé y tú me dirigiste la mirada, te levanté, nos abrazamos, me preguntabas que era lo que hacía, te expliqué con pocas palabras y me comprendiste, te mire a los ojos, te besé delicadamente para que entraras en mi corazón y no salieras nunca más.
I was there, hidden in the air, hidden behind that tree, hidden in the light. I was the little girl which was reading that tale before falling asleep in the warm intimacy of her violet bedroom. I was there and I saw them kissing. I saw her closing her eyes exactly in the moment he drew up his face to her. Squeezing her eyes she wanted to keep that moment forever, to impress that image in the deep of her soul. I heard the few words they told each other, but I know they didn't want to ruin the perfect and pure silent which was all around them, interrupted only by the light rays of the moon. They didn't need words, she knew what he was feeling, and she was grateful that he came back to find her. Between them there was a silent understanding, a silent understanding that more then once they felt, but just that night realized completely. They were sad and happy, and they knew, from that night on, that they have found each other, and from that moment they will have been together forever, two parts of a same soul, and two puffs of the same wind. That kiss was the perfect seal of their junction... it wasn't just a physic thing, I saw it, their souls kissed too, and melted in one...
(… una copa más)
La última copa:
Siempre tuve temor de llegar a este capítulo y nunca pensé en realidad cual sería la mejor manera de abordarlo, pues el tema de mi viaje a Italia junto a mi romance platónico con Nicoletta es algo que tal vez me gustaría extender hacia la eternidad, pero se que eso no es algo sano, se que necesito cerrar tanto la historia como el ciclo, se que es algo que incluso Nicoletta desearía.
Es difícil expresar con palabras y con historias nuestra relación, pero si tuviera que explicarlo de la manera más corta podría decir que somos almas gemelas, que soy su Demián y ella es mi Beatriz. Llevó años sin verla, pero se que ella es feliz, se que se merece ser feliz y siempre seré feliz por ella. Se qué el final de esta historia no significa el final de las historias en las que yo hable de ella.
Hace un año me enteré que ella se iba a casar. Pensé en ese momento que debía terminar mi historia de mi viaje a Italia antes de que ella contrajera nupcias, pero la inspiración nunca llegó. Esta llegó hasta el día de hoy, un día después que me he enterado que ella se ha casado, y esto me hace pensar que tal vez inconscientemente esperaba este momento para poder terminar con libertad esta historia, pidiéndole ayuda sin que ella se diera cuenta, robando sus bellas palabras, su manera tan pasional de llevarme a otro mundo con sus palabras, su manera de interpretar nuestro primer beso, nuestros sueños y nuestra relación.
A mis 19 años de edad comencé a escribir mi primera novela, esta trataba de un amor de almas gemelas, en este entonces aún no conocía a Nicoletta. El nombre de la novela es "Son de Corazón Crespo" y terminaré esta historia con el fin que tenía planeado para aquella novela, pero antes les platicaré la última copa que tomé con Nicoletta.
Habíamos viajado por dos semanas en el sur de México, desde Palenque hasta Cozumel y de vuelta al bar en Villahermosa, donde tomábamos de una copa de vino de Jamaica ¿Quién iba a pensarlo? Nuestra última copa ni siquiera sería de vino de una uva, pero estábamos juntos, eso era lo que importaba, con la espalda sudada y con la sonrisa protuberante. Habíamos comido peje-lagarto horas antes y los mosquitos habían comido a su vez sangre de nuestras piernas. En unos cuantos instantes partiría junto a Ale, su hermana, a la ciudad de México.
Después de terminar nuestra copa la llevaría hacia la estación donde después de darle el último abrazo y el último beso se iría haciendo más diminuta hasta sentir perderla, no solo de mi vista, si no de mi vida. Aquella fue la última vez que la ví.
Me reconforto con la creencia que ni el tiempo ni el destino pueden impedir que las almas gemelas hagan el amor, pues mientras son, son un son, son un son de corazón crespo que baila como dos gaviotas enamoradas mientras hacen el amor en el horizonte justo antes del atardecer y hasta el infinito.
(… y en el infinito no hay más copas)






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