Este año, nada me dolió tanto como dejarla ir en LAX. Cada vez que
paso por aquel aeropuerto siento escalofrios, siento esa punzada en la
panza, ese sentimiento de vacío. La veo perderse en un pasillo blanco
sin que volteé atras, a escasos metros donde un par de días antes se
nego a besarme. Siempre fueron dolorosos los aeropuertos para nosotros,
sea la incesante lluvia en la Ciudad de Mexico, el sol calcinante en
Tijuana, o los cigarros que no queriamos que terminaran nunca en LAX. La
verdad es que el sentirla, no verla sino sentirla, partir fue lo único que me hizo llorar en ese
año, uno de los años mas miserables de mi vida y nada me quebró tanto como el
sentirme apartado de ella.
Me sentí vivo, me sentia feliz de poder sentir algo de nuevo después de tanto tiempo... desafortunadamente eso que sentía era tan solo miseria... miseria de no poder estar cerca de ella
Friday, September 23, 2011
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